Por qué la flexibilidad podría definir las estrategias de flotas de camiones y camiones eléctricos en Europa de aquí a 2030
El sector del transporte por carretera en Europa está entrando en un periodo de gran complejidad en lo que respecta a las flotas. Mientras las empresas de transporte se preparan para la electrificación, también deben seguir gestionando las realidades operativas actuales. Las nuevas tecnologías, la evolución de la normativa y las cambiantes expectativas de los clientes están redefiniendo las decisiones a largo plazo sobre las flotas. Hemos hablado con Arjen Kraaij, CEO de TIP-Group, sobre el camino hacia 2030 y sobre por qué la flexibilidad puede ser la clave para conciliar las necesidades actuales de las flotas con las oportunidades del futuro.
De cara al año 2030, ¿cuál crees que será el mayor reto al que se enfrentarán las empresas de transporte europeas a la hora de planificar sus flotas de camiones y camiones eléctricos?
Uno de los mayores retos es tomar decisiones a largo plazo en un mercado en el que hay tantas variables que siguen siendo inciertas.
La planificación de la flota solía seguir ciclos de sustitución relativamente predecibles. Hoy en día, los operadores deben encontrar un equilibrio entre la normativa en constante evolución, las expectativas de los clientes, las nuevas tecnologías y la asignación de capital, sin saber exactamente a qué ritmo cambiará cada uno de estos factores. Incluso la viabilidad comercial de los camiones eléctricos depende de factores como la congestión de la red eléctrica, el acceso a las estaciones de recarga, el perfil de las rutas y su utilización, así como el calendario de las ayudas, mientras que los objetivos de CO₂ de los fabricantes pueden influir en el precio y la disponibilidad de los vehículos.
Con tantas variables en juego a la vez, el reto ya no consiste simplemente en elegir el activo adecuado. Consiste en incorporar suficiente flexibilidad a la estrategia de la flota para poder adaptarse a medida que evoluciona el mercado.
Muchas flotas seguirán utilizando camiones diésel durante los próximos años, al tiempo que se preparan para la electrificación. ¿Cómo están abordando las empresas de transporte las decisiones relativas a la inversión y la renovación de su flota de camiones durante este periodo de transición?
Los camiones diésel seguirán siendo una parte importante del transporte europeo durante los próximos años, incluso a medida que se acelere la electrificación. Un camión adquirido hoy podría seguir en servicio dentro de siete o diez años, en un mercado marcado por tecnologías, normativas y expectativas de los clientes muy diferentes.
Como consecuencia, las decisiones sobre la sustitución están adquiriendo un carácter cada vez más estratégico. Los responsables de las flotas están reevaluando los plazos de sustitución, los períodos de propiedad y la asignación de capital, al tiempo que estudian cómo podrían integrarse gradualmente los camiones eléctricos en sus operaciones.
Los camiones eléctricos son, en la actualidad, la tecnología de cero emisiones más consolidada, pero existe un amplio debate en torno a los sistemas de propulsión alternativos. ¿Crees que habrá una tecnología que se imponga?
No espero que una sola tecnología domine todas las aplicaciones. Los camiones eléctricos a batería están logrando avances significativos y ya están demostrando su viabilidad en un número cada vez mayor de casos de uso. Sin embargo, las operaciones de transporte varían enormemente. La distribución urbana, el transporte regional y las operaciones de largo recorrido tienen requisitos distintos, al igual que las condiciones del mercado varían en toda Europa.
En lugar de buscar un único ganador, los operadores deberían evaluar en qué ámbitos cada tecnología ofrece un argumento operativo y económico sólido.
Lo que cada vez tiene más valor es la experiencia en el mundo real. Las empresas que ya utilizan camiones eléctricos están obteniendo información sobre la recarga, la planificación de rutas y la utilización que les ayudará a orientar sus futuras decisiones de inversión. Una conclusión recurrente es que se necesitan esfuerzos adicionales para alcanzar un resultado equivalente al de un camión diésel.
En un artículo sobre la renovación de remolques, comentaste que tus conversaciones con los consejos de administración giran cada vez más en torno a la relación entre la estrategia de activos, la asignación de capital y la sostenibilidad. ¿Cómo se aplica esto a los camiones eléctricos?
A nivel del consejo de administración, el debate ya no se limita a qué camión adquirir. Se trata de cómo la inversión en la flota respalda la estrategia empresarial general.
Los responsables de flotas analizan cada vez más el ecosistema más amplio que rodea a cada inversión. En el caso de los camiones eléctricos, esto implica tener en cuenta, además del precio de compra, factores como la infraestructura de recarga, la idoneidad de las rutas, la utilización, el mantenimiento y los costes energéticos. La cuestión no es simplemente si una tecnología funciona, sino dónde genera un valor operativo y comercial sostenible.
¿Cómo está cambiando esto la forma en que las empresas conciben la gestión de flotas?
La gestión de flotas se está volviendo cada vez más compleja, ya que los operadores gestionan, cada vez más, una combinación de tecnologías. Independientemente de si los vehículos son diésel o eléctricos, la disponibilidad sigue siendo fundamental.
Los clientes siguen esperando un servicio fiable, lo que significa que los operadores deben tener acceso al mantenimiento, la asistencia y los conocimientos operativos necesarios para mantener los vehículos en funcionamiento y contar con el respaldo necesario durante todo su ciclo de vida. El reto consiste en integrar las nuevas tecnologías sin comprometer la fiabilidad ni la atención al cliente.
En el mercado actual, ¿qué riesgos y responsabilidades deben tener en cuenta los operadores a la hora de decidir si les conviene comprar o alquilar a largo plazo?
La propiedad puede resultar una opción acertada cuando el uso es estable, las necesidades son previsibles y el operador cuenta con los medios necesarios para gestionar el vehículo a lo largo de todo su ciclo de vida. Pero el precio de compra es solo el punto de partida. El operador también asume el compromiso de financiación, el riesgo asociado al mantenimiento y a los periodos de inactividad, las obligaciones normativas y la incertidumbre sobre el valor de reventa final del camión. Esto cobra especial relevancia ahora que los operadores están evaluando tecnologías más novedosas, como los camiones eléctricos.
El alquiler a largo plazo y el alquiler a corto plazo pueden transferir gran parte de estas responsabilidades y ofrecer una mayor flexibilidad cuando la demanda futura, la tecnología o la normativa son más inciertas. Los modelos no se excluyen entre sí. Muchos operadores podrían beneficiarse de combinar la propiedad, el alquiler a largo plazo y el alquiler a corto plazo en diferentes partes de la flota. Dada la rapidez con la que se producen los cambios, las soluciones específicas para cada proyecto son fundamentales para aportar esa flexibilidad.
¿Cómo serán las estrategias de flotas exitosas en 2030?
Las estrategias de flota exitosas combinarán eficiencia, resiliencia y adaptabilidad. Los operadores más eficaces serán aquellos que sepan gestionar esta combinación manteniendo altos niveles de utilización, disponibilidad y atención al cliente.
Las empresas más sólidas serán aquellas que inviertan su capital de forma selectiva, adquieran experiencia en tecnologías emergentes y mantengan la flexibilidad suficiente para adaptarse a la evolución de la demanda de los clientes, la normativa y la tecnología.
La eficiencia seguirá siendo fundamental. Pero en un mercado definido por el cambio, la flexibilidad puede convertirse en una ventaja competitiva aún mayor.



