Aprovechar la liquidez y transferir el riesgo del valor residual mediante la operación de venta y lease back

A medida que los operadores de flotas se ven presionados a invertir en electrificación, tecnología y crecimiento, la operación de «venta y lease back» permite convertir los activos propios en capital estratégico, al tiempo que reduce la exposición a los riesgos futuros del mercado y del valor residual. Para este artículo, entrevistamos a Kristian Wundrack, director de cuentas estratégicas internacionales de TIP Group, sobre cómo la operación de «venta y lease back» puede ayudar a los operadores de flotas a obtener liquidez, reducir el riesgo y replantearse cómo invertir su capital.

La gestión de flotas solía parecer sencilla: comprar remolques, gestionarlos a lo largo de su ciclo de vida y sustituirlos llegado el momento. En la actualidad, esa decisión presenta más incertidumbre. Los principales cambios en el mercado, como la transición hacia la electrificación, están obligando a los operadores a replantearse la forma de gestionar las flotas. Los operadores (tanto si gestionan cincuenta remolques como varios cientos) pueden ver esto como una oportunidad para optimizar su balance.

Para algunos operadores, la operación de «venta y lease back» puede suponer una forma de liberar el capital inmovilizado en los remolques de su propiedad, al tiempo que mantienen los activos que necesitan para su actividad. De este modo, ese capital puede destinarse a prioridades empresariales como la renovación de la flota, la tecnología, la reducción de la deuda o el crecimiento.

Para Wundrack, esta agilidad financiera supone un cambio fundamental en la forma de concebir la asignación de capital por parte de los responsables de flotas:

«Una operación de venta y lease back permite liberar capital de forma inmediata y el operador puede destinar ese capital a lo que hace avanzar el negocio: por ejemplo, a la electrificación y a la infraestructura de recarga, o a la digitalización de sus sistemas informáticos y de gestión del transporte. Y hay quienes simplemente lo usan para saldar deudas con intereses elevados y conseguir mejores calificaciones crediticias. La verdadera cuestión para cualquier operador es si ser propietario de estos activos supone el mejor uso que puede dar al capital».

Mitigación de riesgos y de las emisiones de Scope 3

Además de liberar capital, la operación de venta y lease back supone una forma eficaz de reducir la exposición al riesgo relacionado con el valor futuro de los activos. El riesgo relacionado con el valor residual es cada vez más difícil de predecir. Conforme evoluciona la tecnología de los remolques y los requisitos normativos siguen cambiando, es posible que un remolque comprado hoy tenga menos valor del esperado dentro de unos años.

Al pasar de ser propietario de los remolques a alquilarlos, el operador transfiere este riesgo de valor residual al arrendador. Las gestoras de activos especializadas, como TIP, cuentan con la capacidad y la red paneuropea necesarias para gestionar, reasignar o revender estos activos al final de su vida útil, lo que contribuye a reducir la exposición del operador a los futuros cambios del mercado.
Igualmente importante es que esta transición al modelo de «leaseback» también traslada la responsabilidad de informar sobre las emisiones del ciclo de vida del Scope 3 del balance de carbono del operador directamente a TIP, lo que simplifica el cumplimiento de marcos normativos como la Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD).

«Además, la operación de venta y lease back ofrece una agilidad operativa que la propiedad no puede igualar», señala Wundrack. «Si una empresa transportista pierde un contrato con un cliente del sector de los alimentos frescos y consigue uno de transporte de carga seca, los remolques frigoríficos de su propiedad se transforman de repente en un lastre económico. En el marco de un contrato de arrendamiento, podemos colaborar con el cliente para cambiar de tipo de activo, por ejemplo, pasando de remolques frigoríficos a remolques de carga seca, dentro de los límites de su contrato».

¿Merece la pena estudiar la opción de venta con lease back para su flota?

La venta con lease back no solo supone una operación financiera. Se trata de una decisión relativa a la planificación de la flota que depende de la antigüedad de los activos, de su estado, de las necesidades contractuales, del momento y de las prioridades empresariales futuras.

A fin de ayudar a los responsables de flotas a evaluar su situación, Wundrack recomienda comenzar la revisión estratégica con cuatro preguntas fundamentales:

  1. Utilidad del capital: ¿es la propiedad de estos activos de transporte concretos realmente el mejor uso que se puede dar a nuestro capital en este momento?
  2. Indicadores de éxito: ¿medimos el éxito de nuestra flota en función del precio de compra inicial o de nuestro coste final por kilómetro?
  3. Versatilidad operativa: ¿Contamos con la flexibilidad necesaria para adaptar la composición de nuestra flota si las demandas de nuestros clientes finales cambian en el futuro?
  4. Enfoque empresarial: ¿qué proporción de nuestro tiempo y recursos deberíamos dedicar al transporte y la logística, frente a la gestión y el mantenimiento de los activos?

 

¿Quiere saber si la opción de «venta y lease back» podría encajar en su estrategia de flota?
Explore la opción de venta y lease back

¿En qué casos NO funcionará la operación de venta y lease back?

Aunque la operación de venta y lease back ofrece claras ventajas estratégicas, no siempre es la solución ideal para todas las flotas. Existen limitaciones y obstáculos operativos que pueden hacer que una operación propuesta fracase.

«Cuando la operación de venta y lease back se lleva a cabo de forma proactiva como medida planificada dentro del ciclo de vida del activo, tiene éxito», afirma Wundrack. «Pero cuando se pone en marcha como reacción de emergencia puntual ante dificultades financieras repentinas, a menudo ya es demasiado tarde. Si una flota ha tenido una falta de mantenimiento generalizada, las cifras simplemente no cuadrarán».

Los principales obstáculos para el éxito de una operación de venta y lease back se dividen en dos categorías:

  • Calidad técnica de los activos: el arrendador debe ser capaz de prever de forma realista una segunda vida útil segura para los activos. Si las inspecciones técnicas exhaustivas revelan grietas en la estructura del bastidor, corrosión grave en los bajos o daños estructurales importantes, el coste de restaurar esos remolques para que cumplan las normas de seguridad y aptitud para circular resulta prohibitivo, lo que hace que la transacción no sea viable desde el punto de vista económico.
  • Planificación y calendario: la ejecución de una operación de «venta y lease back» no es una simple transacción sobre el papel; requiere inspecciones conjuntas de la flota, conciliaciones administrativas y una planificación precisa para dirigir los remolques a los talleres sin interrumpir las operaciones diarias. No se trata de una estrategia temporal, sino que debe planificarse con años de antelación.

En definitiva, el éxito de una operación de venta y lease back depende de que los activos sean técnicamente sólidos, de elegir el momento adecuado y de una planificación minuciosa. Cuando se dan estas condiciones, permite ayudar a los operadores a liberar capital, mejorar la flexibilidad de la flota, prolongar la vida útil de los activos, reducir los costes mensuales de arrendamiento y las emisiones de CO₂, facilitando el camino hacia una flota verdaderamente sostenible.

 

¿Quiere saber si la opción de «venta y lease back» podría encajar en su estrategia de flota?

Explore la opción de venta y lease back